Estoy harto de enseñar mi cara a la gente. También quiero enseñar el culo.

¡Dios!, qué chute de interacción en red distribuida. Esto es mejor que cualquier droga.

Una topología de red distribuida es la que forman los blogs independientes, completamente diferente a la topología de red de Facebook o cualquier otro sistema centralizado. Tipos de red diferentes implican flujos y puntos de control de la información distintos. Por lo tanto, y además de muchas otras razones, no es lo mismo escribir en un blog que tener un perfil en Facebook (respondiendo a algunos de vuestros comentarios). Sobre este asunto es posible seguir profundizando y si queréis, hacedlo en el blog de David de Ugarte, un experto en la materia y autor de, entre otros libros, El poder de las redes.

Pero sigamos con los temas que han surgido de vuestros comentarios:

¿La crítica es a las personas o a la plataforma Facebook? No critico ni a las personas -que bastante tienen ya con lo suyo- ni a Facebook, ya que no acostumbro a meterme con entes no divinos. Lo que no me gusta es lo que surge de la interacción del grupo, responsabilidad únicamente del grupo, no de los individuos. Como decía la psicología de la Gestalt, el todo es más que la suma de las partes.

Criticar lo guay es guay. Algunos comentarios iban en esta línea, Aitor escribía:

No te me vayas a ofender, pero criticar los “sitios de moda” es una moda.

…Criticarlo para dar una imagen mucho más ‘cool’ y minimalista, lo que representa un onanismo pseudo-espiritual que te cagas amén de querer demostrar lo “diferente” que soy”

El problema de este argumento es que yo te podría decir a ti que tú también quieres demostrar lo diferente que eres criticando a los que critican las modas y entonces tú me dirías a mí que quiero demostrar lo diferente que soy criticando a los que critican a los que critican las modas, y claro, no es plan de desperdiciar nuestras vidas con este bucle infinito. Conclusión: centrémonos en el tema principal y dejemos de buscarle los tres pies al gato. No obstante, estoy de acuerdo con otras cosas que apuntabas en tu comentario.

Subestimando el poder de la presión social. En Menéame, el señor o señora Cuarenta y Ocho reflexionaba:

Si el que ha escrito este blog tiene este problema de que es guay y por no quedar mal acepta a todo el mundo es su problema, yo tengo facebook y solo agrego a quien yo quiero y si tengo que ignorar una petición la ignoro. Me compadezco de este pobre hombre que es tan guay.

El efecto de conformidad dentro de un grupo fue demostrado por Solomon Ash hace más de medio siglo en el ámbito de la Psicología Social. Te sorprendería descubrir de lo que somos capaces. También te recomiendo este artículo de Versvs Blog sobre el panóptico, la cárcel perfecta ideada por el filósofo Jermy Bentham.

Discusión sobre técnicas de ligoteo. Treinta y Treinta y Cuatro derivando a lo que realmente importa en esta vida (no es irónico):

- Sobre su apreciación en cuanto a las aplicaciones del tipo “No se quién se ha hecho amigo de Fraguel Rock”, nos dice que es insulso y penoso. En fin, esto existe desde que existen las camisetas, amigo, desde que alguien puso un Mazinger Z en una camiseta o un dibujito de Astérix, y no me parece insulso ni penoso (y da pie a muchas conversaciones interesantes, ligoteos incluidos).

- Si usas “blacklodge es fan de Fragel Rock” para ligoteo , háztelo mirar, hay otros medios que conservan tu dignidad.

Si lo que pone en el blog te duele, y no eres accionista de Facebook, es porque dice verdades como puños y deja al aire algunas verguenzas que sufren en mayor o menor medida todos los usuarios de Facebook, independientemente de si usan camisetas de Asterix o ligan con los fraguels

Metarreferencia Cool.

- No creo que tenga que hacerme mirar nada. Si te parece que una persona pierde su dignidad por ligar con otra iniciando una conversación sobre cosas que les gustaban a los dos en su infancia, sal un poquitín más.

Y no es que me duela lo que pone en el blog (y no, no tengo acciones de Facebook), es que pienso que el autor de dicho texto exagera mucho.

Mantener el contacto con gente que está lejos. Ocho apuntaba:

Yo no veo mal la existencia de estas redes sociales. Sirve para mantener contacto con amigos que se encuentran lejos, o para encontrar a viejas amistades que hace tiempo que no vemos. Una vez encontrados, por supuesto que es mejor ir al Bar Manolo a tomarse un café, pero para intercambiar fotos, citarse con algún colega y saber cómo le va la vida a un excompañero de colegio que vive en Bulgaria es un invento genial.

Sí, para eso no está mal. Aunque no elimina las consecuencias negativas surgidas de la interacción.

El juego de los cool-absurdos. Yo empecé con Chris Martin viendo Casablanca en un Macbook mientras cena sushi en un ático de Berlín. Rodrigo, perdón, El Extremeño (ya te veo con el traje de luces) siguió con Bjork haciéndose las ingles Brasileñas con un IPod nano mientras retransmite desde Sudafrica via Webcam el concierto vegetariano “Adopta un conejo y salva tu alma”. ¿Alguien da más?

Un lema para un movimiento. Rafel, voy pintando las pancartas: ¡Más personas! ¡Menos perfiles!

Quiero que me devuelvan mi antiguo eje de ordenadas. Mirad el estropicio que me habéis hecho. ¡¿Qué pasará cuando vuelva a mis habituales 20 visitas?!

estadisticas2

Links interesantes

¿Redes sociales o redes de control social? (gracias a Chus)

La verdad de Facebook (gracias a Uno)

Friendface de IT Crowd (gracias a Sesenta y Siete)

Pillados gracias a Facebook (gracias a Yayo)

Quién está detrás de Facebook (KillerPollito)

Siempre han existido movimientos que han sido considerados modelos a seguir por ser supuestos marcadores de tendencia cuando en realidad sólo son una gran fachada que oculta la nada que se esconde detrás. Facebook es un ejemplo perfecto de este tipo de fenómenos sociales.  Su imagen es muy atractiva: está relacionado con las nuevas tecnologías e Internet y la mayoría de los usuarios son gente joven. Además, su creador, el estadounidense Mark Zuckerberg, tiene 24 años (esto empieza a apestar a juventud y futuro). En resumen, se podría decir que Facebook es cool pero, una vez superada esta fachada de modernidad, lo único que encontramos es una herramienta que se aprovecha de las debilidades que tenemos como individuos y hace evidente a la vez que ridícula la dinámica de la interacción social, habitualmente implícita y sutil.

¿Y qué debilidades tenemos? La primera es que el ser humano necesita sentirse parte de un grupo y a la vez mantener su individualidad. Facebook nos proporciona las dos cosas: es posible crear un perfil personal para poder demostrar lo originales que somos y también podemos contactar con otras personas, creando así una red social a través de Internet y sintiéndonos parte de algo que es casi tan guay como Chris Martin viendo Casablanca en un Macbook mientras cena sushi en un ático de Berlín. Hasta aquí todo bien, ahora vienen los problemas.

El más importante es la falta de privacidad. Facebook, por defecto, expone toda la información y, aunque existan opciones de control no nos engañemos, configurarlas es un coñazo. También es mentira que tú decides a quien añadir ya que, como somos guays y estamos en una red guay, acabaremos aceptando a todo aquel que nos lo pida, simplemente por no quedar mal. Incluso incluiremos a nuestro jefe. Total: que el derecho de privacidad queda supeditado al efecto de la presión social.

Y ante esto, ¿qué hacemos? La defensa de la indiferencia: no me importa quien pueda ver mi perfil de Facebook porque me da igual lo que piensen de mi. Claro, el problema no es lo que piensen de ti, sino lo que sepan de ti. Y no me vengáis con que os da igual lo que la gente sepa de vosotros porque no me lo trago. De aquí pasamos a la siguiente consecuencia negativa: todo el mundo sabe que en Facebook está expuesto, no sólo por la información que uno mismo proporciona, también por la que proporcionan otras personas. Y ante esto, una nueva defensa: ajustarse a la norma, mantener la imagen, ser superficial. Tres fenómenos que quedan perfectamente reflejados en el lenguaje utilizado: el tono, exageradamente simpático; la forma, recargada con exclamaciones, guapas, guapos y cañas; el fondo, inexistente; y la originalidad, donde Cristo perdió la gorra.

Otra prueba de esta falta de originalidad es la que pone de relieve la opción para hacerte fan de distintos personajes, cosas, etc. Es como ponerte una chapita (Héctor se ha hecho fan de Fraguel Rock). Chapitas que dan muestra de cómo somos, es decir, definimos nuestra personalidad con elementos externos ya creados a los que se asocia una serie de características y que por extensión nos atribuimos a nosotros. Penoso.

En resumen, Facebook no crea nada nuevo porque la gente que hay en Facebook no crea nada nuevo. El contenido de esta red es una versión de la mejor cara de la vida privada de la gente, una información completamente sesgada hacia lo positivo, irreal e insulsa. ¡Viva Facebook!

Héctor se ha hecho amigo de Bin Laden

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