100_1389Ya han pasado cinco meses desde que retomé mi actividad de profe particular. Esta vez, dando clases de técnicas de estudio, inglés y asignaturas de humanidades a alumnos de primaria y secundaria, algunos de ellos con dificultades específicas de aprendizaje como dislexia o hiperactividad. Ayer, gracias a esas experiencias y a Irene Ranz, presidenta de la Fundación Aprender, tuve la oportunidad de participar en las Primeras Jornadas sobre Dislexia Ayúdales a aprender, organizadas por la Asociación Dislexia sin Barreras, con la colaboración de la Fundación Aprender y la Federación Española de Dislexia. Mi charla, titulada Enseñar sin palabras, pretendía alcanzar dos objetivos: primero, mostrar a los asistentes (profesores, estudiantes de pedagogía y padres de chicos disléxicos) algunas de las técnicas de estudio que se pueden aplicar en una clase particular con un alumno disléxico y, segundo, practicarlas.

Al final de este texto encontraréis la presentación junto con mis explicaciones. Por cierto, en el video aparece la foto de una bombilla reutilizada como macetita de cristal que hizo automatics. La idea la sacó de Basurama.100_1387

En las jornadas también participaron Irene Ranz, presidenta de la Fundación Aprender y Licenciada en Ciencias Químicas, con sus charlas Cuando bailan las letras y Mejorando el cableado cerebral; José Andrés Lloret, orientador y profesor de matemáticas, con Matemáticas para todos; y Alfonso Callejas, Licenciado en Pedagogía, maestro, profesor y presidente de Dislexia sin barreras, con Pautas de atención en clase. Adaptaciones currículares y nuevas tecnologías.

Si queréis ver el resto de fotos, están en este álbum.

Hala, ya lo he dicho.

Y ahora me propongo argumentarlo sin quedar de elitista; al contrario, apelaré a un sentimiento parecido, muy extendido, que surge en otros ámbitos alejados de la cultura y no está castigado socialmente con la etiqueta de esnob.

El sentimiento al que me refiero se expresa verbalmente a través de la frase: ¡Joder, aquí hay demasiada gente!, que normalmente aplicamos al mundo físico: la playa, un bar, un restaurante, o cualquier espacio en el que exista una relación inversamente proporcional entre bienestar y número de personas.

Extrapolo -esta palabra me excita- al mundo psíquico. Existen espacios conceptuales (un grupo de música, un escritor, un espectáculo teatral) en los que apetece estar solo o casi solo y pierden su magia cuando atraen a más gente. ¿Por qué? Porque si somos multitud nos molestamos, porque empezamos a poner las sombrillas pegadas, porque hablamos demasiado alto, porque fumamos a la vez, porque olemos mal, porque no hay oxígeno para todos o porque nos toca el cabezón que no deja ver el escenario.

Vete tú a saber. Puede que esté completamente equivocado.

Y no soy yo. A no ser, claro, que por alguna razón no recuerde haber recibido una llamada de Juan Carlos informándome de que soy el ganador. Que todo puede ser, teniendo en cuenta mi trayectoria de despistes, formada por hits como “voy a echar gasolina y casi me marcho sin echarla” o “voy a  sacar dinero y no cojo el dinero”. En fin, el mail de Juancar dice:

Asunto: ¡Ya tenemos juerguista!

Hola a todos los que habéis participado en el proceso de selección “Buscamos Juerguista Profesional”. Nos ponemos en contacto con vosotros para informaros que ya tenemos Juerguista!

El nombre del ganador lo publicaremos en http://www.dooplan.com hoy a las 20:00 horas junto con su primer post de presentación.

Una vez más gracias a todos los que habéis participado.
El equipo dooplan

Otra vez, gracias a todos por vuestros votos, ha sido muy divertido, pero el mundo todavía no está preparado para un [Onlyways] de masas. Y espero que nunca lo esté porque si no, tendré que suicidarme a lo Kurt.

Hoy, bebo para  para olvidar en el concierto de M. Ward:

[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=ToEPFDIzhNA]


Dooplan me tiene ocupado. Unas 1.000 neuronas están llevando el tema. Es una gran  inversión, espero que merezca la pena. El último pensamiento que recibí de ellas me llegó en forma de pregunta: ¿a cuántas personas conozco? Entendí su curiosidad, ya que en los últimos días he contactado con mucha gente pidiendo apoyo para mi candidatura. Pero quise plantear la cuestión en general: ¿a cuántas personas, de media, conoce un individuo? Luego reflexioné: ¿no hice yo la carrera de Psicología? Y acto seguido: ¿no tuve una asignatura llamada Psicología Social y de la Personalidad? ¡Joder! ¡Sí!

Página 435 del libro Personalidad: Aspectos cognitivos y sociales de María Dolores Avia y María Luisa Sánchez Bernardos. El capítulo se titula Psicología Social de la reputación. Resumo: Emler y Grady realizaron un estudio en 1986 con el que pretendían averiguar el número de contactos sociales que mantiene una persona durante siete días. Definieron contacto social como cualquier encuentro que diera lugar a una conversación que fuera más allá del mero intercambio de comentarios educados o formales. Para llevar a cabo la investigación, solicitaron a un grupo de estudiantes registrar en un cuaderno todos los contactos sociales que realizarían en una semana. Esta tabla resume los resultados (está así, como vieja y sucia, para darle un toque romántico y aventurero):

Resultados
Si nos fijamos en la segunda medida, número total de personas diferentes encontradas, está en torno a 50, tanto para hombres como para mujeres. La desviación típica es de unos 25 puntos (esto os lo digo yo, no viene en la tabla), es decir, hay quien se encontró con 25 personas diferentes y hay quien tropezó con 75.

Mi teoría: aunque hayan pasado 26 años desde que se realizó el estudio, es muy probable que estas cifras tengan aún cierta validez. Que sí, que ahora está Internet y existen las redes sociales virtuales, pero el mundo real sigue siendo físico. Internet proporciona la posibilidad de contactar, no obliga, y la capacidad de procesamiento de la información del ser humano es limitada, lo que también afecta a las relaciones personales. Así que, por muchos amigos virtuales con los que contemos, es materialmente imposible -no hay neuronas suficientes- llevar un contacto continuo con todos ellos. De media, tendremos unas 50 personas cercanas y 6 amigos íntimos.

¡Ya tenéis excusa! Perdona tío, no te pude llamar, ya sabes, la capacidad de procesamiento…

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Actuación de la Compañía y Escual de Danza Patricia Passo (Foto de Sandra: http://www.fotolog.com/chinese_rock_84)

BollyMadrid
Este fin de semana se celebró BollyMadrid 2009, el 2º festival de Bollywood y cultura india de Madrid. Una parte de los 1.129.866.200 indios que habitan en el planeta Tierra se encontraba allí. Sí: había muchos. Y no sólo detrás de las barras. También en el lado que normalmente ocupamos los madrileños, los turistas o cualquiera que no sea indio, chino o árabe. Porque si bien Lavapiés es considerado el barrio multicultural de Madrid, no significa que exista una mezcla real de culturas. Nosotros pedimos las cañas, ellos nos las sirven. Nosotros consumimos, ellos proveen. Nosotros disfrutamos de la noche, ellos la trabajan. Y de día, ¿existen?  Me alegró verlos en el papel de los que se divierten y estamparme contra mis estereotipos, ocultos en algún lugar del inconsciente.

Llegué a la Plaza de Agustín Lara sobre las nueve de la noche. Después de degustar tres pequeños platos indios a 1€ cada uno -preparados por los mejores restaurantes de la zona, que sacaron puestos a la calle- y tomar una Cobra, la cerveza típica india, encontré a Sandra:

[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=I623zl7kkJc]

Sandra es fotógrafa. Pinchad aquí para ver su fotolog.

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Andrés improvisando

La Grándola (GoogleMaps)

El local ha sido reformado. Antes la barra estaba allí y ahora está allá. Las paredes, recién pintadas. El naranja de la franja superior me da buen rollo. Quizá soy sinestésico, aunque todavía no veo colores cuando escucho música. ¿Qué no cambia del garito? los platitos de cacahuetes, la bandera de Cuba en el techo, las mesas de madera y los barriles con cojín para sentarse. Como banda sonora de las charlas, una genial improvisación al piano de Andrés Kaba, un amigo del Congo que lleva en España dos años más que yo -treinta- y tiene cincuenta:

[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=67WxFEqK_nE]

Después, Arturo Ballesteros (componente de Engendro, un peaso de grupo de grupo que practica la versión mejorada, como se describen a sí mismos en su página web) también improvisó. Lo mejor, la versión que se marcó de Space Oddity de Bowie. No tengo la grabación, pero sonaba parecido a esto:

[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=AMClvDq8LdA]

La Grándola cierra. Yo me voy a casa.

Dooplan = Juan Carlos. Dooplan = Juan Carlos.  Dooplan = Juan Carlos.  Con cuatro veces es suficiente. En este post, permitidme llevaros a un mundo en el que Dooplan = Juan Carlos y así dejamos de hacerles publicidad por la cara (de buen rollo, que quiero que me contraten).

Como sabéis, Juan Carlos está buscando un “juerguista” para pagarle un sueldo de 1.000 euros al mes, uno para Madrid y otro para Barcelona. El Equipo de Juan Carlos publicó la oferta en Infojobs, colgó este anuncio en Youtube y envió un mail a todos los candidatos que nos informaba del inicio del proceso de selección. Expliqué por qué debían elegirme a mí y después mandé mails a todos mis amigos y conocidos para que me apoyasen dejando comentarios en mi candidatura. Además grabé un video, “Apadrina un Héctor”, como Juan Carlos recomendaba.

Lo más curioso de la selección: el foro de candidatos. En principio era un estrado individual para convencer a Juan Carlos de lo bueno que eres pero, poco a poco, se transformó en un foro real. Los candidatos podíamos comunicarnos entre nosotros y creo que a todos nos surgieron las mismas dudas: ¿hablo con el resto de candidatos? ¿Paso de ellos? ¿Señalo sus defectos? ¿Qué cojones está buscando realmente Juan Carlos?. La situación se ha convertido en un auténtico método Gronholm virtual y cada uno tira sus dardos hacia donde cree que está la diana. Como en el mundo físico, las personas se dan a conocer y mi simpleza me obliga a etiquetarlas, en los primeros puestos del ranking de candidatos: Coco, “el que se despereza”; Esther Al-Althama, “la fiestera que escribe un comentario a las 7:54 a.m.”; Mari Trini, “la que no para de escribir comentarios, rozando la pesadez”; Ricardo Mena Muñoz, “el de la foto de Bud Spencer” y kls Beats, “con el que intercambié un voto porque él es de Barcelona”.

El viernes recibimos un correo de Juan Carlos cuyo asunto decía: Gracias por ser como sois. Esto empieza a parecer Operación Triunfo. Como me cojan, lloro. De momento voy el 4º de Madrid en el ranking de candidatos (clasificación por número de comentarios) y en dos semanas se sabrá quién es el ganador. Jugaré mis cartas, tiraré mis dardos -a la diana, espero- y ya os contaré. Por cierto, no olvidéis: Apadrina un Héctor.

Concierto del pasado jueves 4 de junio.

Café DoreEl Café Doré es un lugar especial. Especial por estar en Lavapiés (sí, cualquier garito de Lavapiés lo es solo por estar ahí) y por su aire veraniego, por los pequeños -y acogedores- sillones de colores y por las exposiciones de fotografía o pintura de las que se puede disfrutar por el precio de una caña. Pero también es un sitio raro. Primero por la selección musical, que muestra los lugares comunes entre Frank Sinatra y María del Monte y consigue llevarte a ninguna parte, lo cual no está nada mal para desconectar. El segundo elemento extraño del Doré es el encargado del bar: un camarero al que no le gusta servir a la gente, un hombre que reniega de su condición y que es capaz de decirte: ¿quieres un vaso de agua? ¡Pues ahora te toca levantarte a ti!

Alan Doyle pensando qué acordes utilizar en su próxima canción

Alan Doyle pensando qué acordes utilizar en su próxima canción

Alan Doyle estaba en la mesa de al lado minutos antes de empezar la actuación. Él hablaba español con un amigo y dudé de su procedencia irlandesa, así que le pregunté. Me dijo que era dublinés aunque hace cinco años que está en Madrid. Yo viví una temporada en Dublín y por eso me cayó bien, además, era simpático y le gustaba hablar con la gente que iba a escucharle. También me comentó lo que iba a tocar: rock irlandés… lo que podrías escuchar en el Whelan’s de Dublín. Las expectativas aumentaron.

El concierto no empezó mal. Por su potente voz, Alan recordaba a Glen Hansard de The Frames o quizá a Damien Rice, los dos irlandeses también. Pero después de la primera canción, mi simpatía se transformó en rechazo y el ánimo en ganas de morir. Pensé que alguien debía advertir a Alan que, además de Do, Re, Mi, La menor y Sol, existen muchos más acordes. Comencé a hartarme de su forma de finalizar los versos, siempre culminados con una nota de bajo, pretendiendo hacer del mensaje algo trascendental. Tampoco ayudaron sus letras de quinceañero tipo “me acuesto en la cama y pienso en ti”, “ahora que estoy lejos te echo de menos” y otras muchas que se quedaron en el ovido por insulsas. La melodía de la voz, al igual que los acordes, no cambiaba demasiado y el irlandés no sacaba el mejor sonido de la guitarra, creo que por tocar sin púa, técnica que, o eres Robbie Krieger, o es difícil de dominar.

Entre la cerveza y la monotonía de la música, me di cuenta de que Alan había inventado un nuevo concepto de actuación: el concierto-spa. Qué relax. Qué ganas de ir a dormir cuando acabó.

[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=vTip24vhcRk&hl=es&fs=1]