Hace 40.000 años la humanidad comenzó a hablar. Pero en ese momento no sólo se inició el lenguaje. Cuando un miembro de la especie Neandertal pronunció la primera palabra, también surgió, inevitablemente, la cadena infinita del metalenguaje. Es decir, además de hablar, podían hablar de lo que hablaban.

chiste-neardental
El metalenguaje puede servir para hacer chistes estúpidos, para que los Monty Python monten un buen sketch, para analizar discursos o como estrategia de debate. En muchos comentarios que se hacen en los blogs se pone de relieve esta última utilidad. Podríamos dividir a los comentaristas metalingüísticos en dos grandes grupos: los analizadores del discurso y los guardianes de la ortografía. No sabría decir cuál de los dos son los más pesados y aburridos. Los primeros porque al no tener ni idea del contenido del texto (un post, por ejemplo) pierden el tiempo preguntándose cosas como ¿cuál es la intención oculta del autor del texto? ¿por qué lo habrá escrito? y los segundos porque piensan que para decir algo interesante tiene que estar bien escrito: elanalisisdelaformaleshaceperderelfondo.

Si nos vamos a la los medios tradicionales, el último grito en cuanto a análisis metalingüísticos se refiere es el de examinar discursos políticos contando las veces que aparece una palabra en una exposición oral o en un texto, como si las palabras fueran más importantes que las ideas. Si no sabes por qué estás a favor de Obama pero sabes que lo estás, no lo justifiques argumentando que dijo ocho veces “gente” en su discurso inaugural. Además, en este caso, ni siquiera hace falta explicarlo recurriendo al contenido de sus ideas. Obama gusta porque es la representación mundial de la esperanza. Sin importar si lo que dice es verdad o no, lo quiera o no, es el vehículo del optimismo. Al igual que multitud de personas son felices pensando que existe un dios. Cuando la idea se convierte en el instrumento para lograr su bienestar, ¿qué más da si es cierta o no?

relatividades

Nos guste o no, somos jóvenes. Somos tan jóvenes que en algunos estudios sobre la juventud como los que lleva a cabo el Injuve, nos incluyen en un amplísimo grupo junto con los críos de 15 años. Eso sí, en ciertas secciones aparecemos en el subgrupo de 25 a 29, etiquetados como jóvenes-adultos. Me imagino que a partir de los 30 ya seremos adultos-adultos, esos que tienen casa, hipoteca, pareja estable, trabajo estable y están a punto de pasar a la siguiente etapa de la vida en la que serán adultos-adultos-padres y se comprarán un monovolumen.

¿Cuántos jóvenes-adultos hay es España? Según el informe, titulado Juventud en España 2008, hay 3.736.671, lo que representa un 8,2% del total de la población (45.200.737). Somos los llamados hijos de la democracia, un nombre que no me acaba de convencer porque:

1. Parece que toda España se puso a copular la misma noche del 6 de diciembre de 1978.

2. Bastante tenemos con ser hijos de nuestros padres como para serlo también de una doctrina política y que la tutela del régimen pese sobre nuestras espaldas toda la vida.

3. Desde un punto de vista psicoanalítico, si somos hijos de la Democracia, ¿quién es el padre? ¿Franco? ¿El Rey? ¿Adolfo Suárez? Si fuese Franco, tendríamos resuelta la primera fase del complejo de Edipo y ahora deberíamos acostarnos con la Democracia. Desafortunadamente, ni siquiera es una diosa del Olimpo, es sólo un concepto. ¿Habrá que usar condón?

Por estas razones, propongo una denominación diferente para los engendrados en torno a 1980: La Generación 80®. El problema es que para ser dignos de un nombre en cursiva y registrado, además de haber nacido alrededor del mismo año y de haber compartido momentos muy dolorosos por culpa del extraño ciclo vital de los gnomos, deberíamos haber vivido grandes acontecimientos históricos y ser capaces de cambiar algo.

Echad un ojo a la cantidad de sucesos que no hemos vivido (quien crea que sí, que se fije en el objeto que contiene la imagen del recuerdo y descubrirá que es una tele): la guerra de las Malvinas, la identificación del virus del SIDA, el nombramiento de Mijaíl Gorbachov como secretario del PCUS, la puesta en marcha de la MIR, el accidente nuclear de Chernóbil y del Challenger, el comienzo de la Intifada, la caída del muro de Berlín, la liberación de Nelson Mandela, la guerra de la antigua Yugoslavia y la del Golfo Pérsico, la muerte de Camarón, el derrumbamiento de la URSS, la clonación de la oveja Dolly, el arresto de Pinochet, Bill Clinton y Monika Lewinsky, la crisis argentina, el mandato de Bush, el 11S, el tsunami que devastó el sureste asiático, la muerte de Juan Pablo II y Milosevic, la elección de Obama…

Es cierto que la mayoría de estos hechos han ocurrido fuera de España. En nuestro país hemos estado muy involucrados en otros acontecimientos como el atentado del 11M o las manifestaciones en contra del asesinato de Miguel Ángel Blanco -por poner dos ejemplos- pero creo que pocos nos han implicado exclusivamente a nosotros como generación. Internet y el uso de las nuevas tecnologías podría ser uno ellos, aunque igualmente afecta al resto de la sociedad.

El informe del Injuve también analiza cuáles son los temas más importantes para la gente de entre 25 y 29 años. Los resultados de las encuestas indican que son los siguientes (por orden de prioridad):

1. Salud
2. Familia
3. Trabajo
4. Amistad
5. Ganar dinero
6.  Sexualidad
7.  Tiempo libre
8.  Estudios
9.  Aspecto físico
10. Religión
11. Política

Está claro que estos aspectos de la vida son importantes, pero ¿por qué los tres primeros parecen sacados del cuaderno azul de Aznar? ¿Dónde quedó aquello de sexo, drogas y rock&roll? ¿Dónde está esto?:

johnny

De momento, parece ser que en ninguna parte.

e4bCogieron todo su dinero y se largaron sin dejar rastro

Con esta frase comienza la noche del sábado. Me encuentro perfectamente porque la última vez que salí fue en Reyes, hace cinco días. Ahora, mi cuerpo puede digerir la cantidad necesaria de alcohol para pasármelo bien y las enzimas de mi estómago se agrupan en una formación defensiva, preparadas para metabolizar cualquier cosa. En un bar de abuelos medio vacío, con un mini de cerveza y un platito de pipas astutamente sazonadas sobre la mesa, mi colega y yo hablamos sobre las medidas que deberíamos tomar si no queremos que la resaca sea demoledora. Recordamos algunos de los consejos que leímos en este post de Apuntes Científicos desde el MIT y nos reímos al pensar que hace 8 o 9 años no nos hubiese hecho falta tomar ninguna medida.

Decidimos pasar de la cerveza al vodka, la segunda bebida que menos resaca deja según el ranking que aparece en el post. El agua es importante también (pobres riñones). Me acerco a la barra y pido: ¡oye perdona!, un mini de Absolut con limón y dos vasitos de agua. La camarera, una señora mayor, maquillada, mal peinada y con ese aire de haber sido construida con los mismos ladrillos que el bar que regenta, no me mira raro.

A miles de kilómetros de distancia, los palestinos sufren los ataques israelíes. Nuestra conversación deriva a este tema. Sorbo de vodka. ¿Vas a venir mañana a la manifestación? me pregunta mi amigo. No creo, le respondo. El bar empieza a llenarse de gente que bebe y fuma y la calle, a pesar de que hace un frío insólito, también. Cientos de jóvenes empleando su tiempo de ocio en salir de fiesta, reafirmando su estilo de vida a cambio de impulsar la economía del país y convertirse en seres inofensivos para cualquier gobierno. Qué cabrones los israelíes. Sorbo de vodka. Conciencia tranquila.

Tres minis más tarde, salimos del bar, nos encontramos con unas amigas y vamos al Dolce, el nuevo proyecto de la gente del Independance que intenta establecerse en Alonso Martínez, reino de Bisbal. Llegamos a la cola y esperamos muy poco hasta alcanzar la puerta, es pronto y todavía no hay tantas personas como para tener que sacar las sillas de camping y la baraja de cartas. En la entrada, el puerta la toma conmigo porque tengo en la mano un mini de vodka que había sacado del otro bar. Aprovecha la situación para subrayar su autoridad y me coge del brazo mientras me invita a abandonar la fila. También alivia su frustración informándome de que a los gilipollas de 40 años que beben en la calle hay que tratarlos así. Tengo 27 y aparento menos, pero debe ser que además de la cabeza, está mal de la vista.

Después, el Penta y un intento frustrado de entrar al Barco. Una larga caminata nos lleva a un karaoke de parking (puede que sea el único de su categoría) y cerramos el local cantando My way.

Por lo menos, Frank sí tenía claro cuál era su camino.

¡Dios!, qué chute de interacción en red distribuida. Esto es mejor que cualquier droga.

Una topología de red distribuida es la que forman los blogs independientes, completamente diferente a la topología de red de Facebook o cualquier otro sistema centralizado. Tipos de red diferentes implican flujos y puntos de control de la información distintos. Por lo tanto, y además de muchas otras razones, no es lo mismo escribir en un blog que tener un perfil en Facebook (respondiendo a algunos de vuestros comentarios). Sobre este asunto es posible seguir profundizando y si queréis, hacedlo en el blog de David de Ugarte, un experto en la materia y autor de, entre otros libros, El poder de las redes.

Pero sigamos con los temas que han surgido de vuestros comentarios:

¿La crítica es a las personas o a la plataforma Facebook? No critico ni a las personas -que bastante tienen ya con lo suyo- ni a Facebook, ya que no acostumbro a meterme con entes no divinos. Lo que no me gusta es lo que surge de la interacción del grupo, responsabilidad únicamente del grupo, no de los individuos. Como decía la psicología de la Gestalt, el todo es más que la suma de las partes.

Criticar lo guay es guay. Algunos comentarios iban en esta línea, Aitor escribía:

No te me vayas a ofender, pero criticar los “sitios de moda” es una moda.

…Criticarlo para dar una imagen mucho más ‘cool’ y minimalista, lo que representa un onanismo pseudo-espiritual que te cagas amén de querer demostrar lo “diferente” que soy”

El problema de este argumento es que yo te podría decir a ti que tú también quieres demostrar lo diferente que eres criticando a los que critican las modas y entonces tú me dirías a mí que quiero demostrar lo diferente que soy criticando a los que critican a los que critican las modas, y claro, no es plan de desperdiciar nuestras vidas con este bucle infinito. Conclusión: centrémonos en el tema principal y dejemos de buscarle los tres pies al gato. No obstante, estoy de acuerdo con otras cosas que apuntabas en tu comentario.

Subestimando el poder de la presión social. En Menéame, el señor o señora Cuarenta y Ocho reflexionaba:

Si el que ha escrito este blog tiene este problema de que es guay y por no quedar mal acepta a todo el mundo es su problema, yo tengo facebook y solo agrego a quien yo quiero y si tengo que ignorar una petición la ignoro. Me compadezco de este pobre hombre que es tan guay.

El efecto de conformidad dentro de un grupo fue demostrado por Solomon Ash hace más de medio siglo en el ámbito de la Psicología Social. Te sorprendería descubrir de lo que somos capaces. También te recomiendo este artículo de Versvs Blog sobre el panóptico, la cárcel perfecta ideada por el filósofo Jermy Bentham.

Discusión sobre técnicas de ligoteo. Treinta y Treinta y Cuatro derivando a lo que realmente importa en esta vida (no es irónico):

- Sobre su apreciación en cuanto a las aplicaciones del tipo “No se quién se ha hecho amigo de Fraguel Rock”, nos dice que es insulso y penoso. En fin, esto existe desde que existen las camisetas, amigo, desde que alguien puso un Mazinger Z en una camiseta o un dibujito de Astérix, y no me parece insulso ni penoso (y da pie a muchas conversaciones interesantes, ligoteos incluidos).

- Si usas “blacklodge es fan de Fragel Rock” para ligoteo , háztelo mirar, hay otros medios que conservan tu dignidad.

Si lo que pone en el blog te duele, y no eres accionista de Facebook, es porque dice verdades como puños y deja al aire algunas verguenzas que sufren en mayor o menor medida todos los usuarios de Facebook, independientemente de si usan camisetas de Asterix o ligan con los fraguels

Metarreferencia Cool.

- No creo que tenga que hacerme mirar nada. Si te parece que una persona pierde su dignidad por ligar con otra iniciando una conversación sobre cosas que les gustaban a los dos en su infancia, sal un poquitín más.

Y no es que me duela lo que pone en el blog (y no, no tengo acciones de Facebook), es que pienso que el autor de dicho texto exagera mucho.

Mantener el contacto con gente que está lejos. Ocho apuntaba:

Yo no veo mal la existencia de estas redes sociales. Sirve para mantener contacto con amigos que se encuentran lejos, o para encontrar a viejas amistades que hace tiempo que no vemos. Una vez encontrados, por supuesto que es mejor ir al Bar Manolo a tomarse un café, pero para intercambiar fotos, citarse con algún colega y saber cómo le va la vida a un excompañero de colegio que vive en Bulgaria es un invento genial.

Sí, para eso no está mal. Aunque no elimina las consecuencias negativas surgidas de la interacción.

El juego de los cool-absurdos. Yo empecé con Chris Martin viendo Casablanca en un Macbook mientras cena sushi en un ático de Berlín. Rodrigo, perdón, El Extremeño (ya te veo con el traje de luces) siguió con Bjork haciéndose las ingles Brasileñas con un IPod nano mientras retransmite desde Sudafrica via Webcam el concierto vegetariano “Adopta un conejo y salva tu alma”. ¿Alguien da más?

Un lema para un movimiento. Rafel, voy pintando las pancartas: ¡Más personas! ¡Menos perfiles!

Quiero que me devuelvan mi antiguo eje de ordenadas. Mirad el estropicio que me habéis hecho. ¡¿Qué pasará cuando vuelva a mis habituales 20 visitas?!

estadisticas2

Links interesantes

¿Redes sociales o redes de control social? (gracias a Chus)

La verdad de Facebook (gracias a Uno)

Friendface de IT Crowd (gracias a Sesenta y Siete)

Pillados gracias a Facebook (gracias a Yayo)

Quién está detrás de Facebook (KillerPollito)

Siempre han existido movimientos que han sido considerados modelos a seguir por ser supuestos marcadores de tendencia cuando en realidad sólo son una gran fachada que oculta la nada que se esconde detrás. Facebook es un ejemplo perfecto de este tipo de fenómenos sociales.  Su imagen es muy atractiva: está relacionado con las nuevas tecnologías e Internet y la mayoría de los usuarios son gente joven. Además, su creador, el estadounidense Mark Zuckerberg, tiene 24 años (esto empieza a apestar a juventud y futuro). En resumen, se podría decir que Facebook es cool pero, una vez superada esta fachada de modernidad, lo único que encontramos es una herramienta que se aprovecha de las debilidades que tenemos como individuos y hace evidente a la vez que ridícula la dinámica de la interacción social, habitualmente implícita y sutil.

¿Y qué debilidades tenemos? La primera es que el ser humano necesita sentirse parte de un grupo y a la vez mantener su individualidad. Facebook nos proporciona las dos cosas: es posible crear un perfil personal para poder demostrar lo originales que somos y también podemos contactar con otras personas, creando así una red social a través de Internet y sintiéndonos parte de algo que es casi tan guay como Chris Martin viendo Casablanca en un Macbook mientras cena sushi en un ático de Berlín. Hasta aquí todo bien, ahora vienen los problemas.

El más importante es la falta de privacidad. Facebook, por defecto, expone toda la información y, aunque existan opciones de control no nos engañemos, configurarlas es un coñazo. También es mentira que tú decides a quien añadir ya que, como somos guays y estamos en una red guay, acabaremos aceptando a todo aquel que nos lo pida, simplemente por no quedar mal. Incluso incluiremos a nuestro jefe. Total: que el derecho de privacidad queda supeditado al efecto de la presión social.

Y ante esto, ¿qué hacemos? La defensa de la indiferencia: no me importa quien pueda ver mi perfil de Facebook porque me da igual lo que piensen de mi. Claro, el problema no es lo que piensen de ti, sino lo que sepan de ti. Y no me vengáis con que os da igual lo que la gente sepa de vosotros porque no me lo trago. De aquí pasamos a la siguiente consecuencia negativa: todo el mundo sabe que en Facebook está expuesto, no sólo por la información que uno mismo proporciona, también por la que proporcionan otras personas. Y ante esto, una nueva defensa: ajustarse a la norma, mantener la imagen, ser superficial. Tres fenómenos que quedan perfectamente reflejados en el lenguaje utilizado: el tono, exageradamente simpático; la forma, recargada con exclamaciones, guapas, guapos y cañas; el fondo, inexistente; y la originalidad, donde Cristo perdió la gorra.

Otra prueba de esta falta de originalidad es la que pone de relieve la opción para hacerte fan de distintos personajes, cosas, etc. Es como ponerte una chapita (Héctor se ha hecho fan de Fraguel Rock). Chapitas que dan muestra de cómo somos, es decir, definimos nuestra personalidad con elementos externos ya creados a los que se asocia una serie de características y que por extensión nos atribuimos a nosotros. Penoso.

En resumen, Facebook no crea nada nuevo porque la gente que hay en Facebook no crea nada nuevo. El contenido de esta red es una versión de la mejor cara de la vida privada de la gente, una información completamente sesgada hacia lo positivo, irreal e insulsa. ¡Viva Facebook!

Héctor se ha hecho amigo de Bin Laden