Category: Psicología

Arroz amarillo

Qué gran poder aquel que consiste en enseñar un idioma. Además de manera natural, como lo hacen los padres. Transmiten a sus hijos, ni más ni menos, la forma en la que pensarán y se expresarán durante toda su vida. No creo que mi madre tuviera esto en cuenta cuando me hizo aprender nombres como “arroz amarillo”. Porque yo hablaba con mis amigos y, completamente seguro de que me entenderían, les decía que tal día yo había comido arroz amarillo. Entonces ellos arrugaban los ojos extrañados y me preguntaban: “¿Paella?”. A lo que yo respondía “No, no, arroz amarillo”.

 

Con el paso del tiempo comprendí que “arroz amarillo” no significaba lo mismo para mí que para el resto de la humanidad. Y, poco a poco, fui perfeccionando la explicación que acompañaba al arriesgado acto de informar a alguien de que había comido -o iba a comer- arroz amarillo: no es paella, es un arroz que hace mi madre en la olla. Lleva cebolla, atún, etc. En mi familia lo llamamos “arroz amarillo” y por eso yo también lo llamo “arroz amarillo”.

 

Asumí la diferencia de significado, creyendo además que en el futuro no pasaría lo mismo con otros nombres ajenos al círculo familiar. Mi sorpresa fue terrible cuando, siendo adulto, descubrí que la confusión podía darse con cualquier palabra: adjetivos, sustantivos, verbos, determinantes, conjunciones, adverbios, preposiciones e interjecciones. Todas y cada una de ellas están sujetas a la libre interpretación del hablante y del oyente. Es el talón de Aquiles del lenguaje, causante de que la palabra “lámpara” provoque imágenes distintas en la mente de cada uno de nosotros y active diferentes recuerdos. El punto débil de la comunicación que induce a los seres humanos al caos de la certeza individual y la ignorancia colectiva. La solución falsa a la Torre de Babel que nos lleva a seguir discutiendo cuánto dura “un rato”, qué es “justicia” o dónde está el límite entre “pedir” y “exigir”. A la vez, la bandeja en la que se nos ofrece la oportunidad única de encontrar a alguien que comparta nuestros significados (no nuestras palabras), alguien que sepa por qué reímos o por qué miramos. Alguien cuya imaginación ocupe el mismo lugar que la nuestra en el desierto del lenguaje.

Ideas poco racionales

Hay que hacer la cama por la mañana.

Hay que escribir con bolígrafo y no puedes equivocarte porque no se puede borrar. Si escribes con lápiz te encuentras en una etapa madurativa inferior.

Las señoras primero.

El dinero da la felicidad.

El amor da la felicidad.

El sexo da la felicidad.

Los hombres no lloran.

Las mujeres educan mejor.

El colador es imprescindible para escurrir los espaguetis.

En la mesa no se canta.

El asiento del copiloto está reservado para la novia, el novio, el marido, la esposa, el mejor amigo o la mejor amiga del conductor.

La distancia no importa.

El sufrimiento otorga derechos.

La vida de los demás es más sencilla que la mía.

Las cosas extraordinariamente buenas sólo ocurren en las películas.

Es imposible.

Hay que planchar.

Si nos miran a los ojos nos están diciendo la verdad.

El mundo es una mierda.

El gesto serio significa trabajo duro.

La corbata implica profesionalidad.

La juventud es inexperiencia.

La madurez es experiencia.

No aparentar es no ser.

Lo que se empieza se acaba.

 

 

 

No me esperes, Cerbero

Cerbero, el can que guarda las puertas de Hades
Cerbero, el can que guarda las puertas de Hades

“Ser inmortal es baladí; menos el hombre, todas las criaturas lo son, pues ignoran la muerte; lo divino, lo terrible, lo incomprensible, es saberse inmortal”

El Aleph. Jorge Luis Borges

En efecto, hoy voy a hablar de morir, verbo que no suena tan mal como el sustantivo: muerte. Es como decir sexo en lugar de follar (aquí es al revés, el sustantivo suena mejor). Así que, a quien tenga el día chungo, le aconsejo que se dirija a otro sitio web en donde se ignore el hecho de que algún día dejaremos de respirar, no será difícil encontrarlo, el 99% del tiempo de nuestras vidas lo pasamos obviando que ‘el chollo’ no durará  siempre. Que, como dice mi abuelo, dentro de mil años todos seremos calvos, que la vida es una enfermedad de transmisión sexual… en fin, amigos, que nos vamos a morir.

Para tratar el tema he buscado un compañero de post que disfruta de un caché más elevado que el mío, se trata de Jorge Luis Borges. Iré citando frases suyas que me han llamado la atención, se ajustan a lo que yo creo y -bonus- me han hecho reflexionar más allá. Todas extraídas del relato El Inmortal perteneciente al libro El Aleph.

Vamos por partes.

1. Existir

Existir, por sí solo, no es nada. Necesita algo más para convertirse en lo que los seres humanos entendemos por vivir. Ese componente adicional es la conciencia, una capacidad que nos permite saber que existimos. ¿Qué pasaría si careciésemos de ella? ¿Existiríamos? Sí, pero no lo sabríamos, es decir, no notaríamos la diferencia entre existir y no existir ya que la no existencia y la existencia sin conciencia son totalmente indistinguibles.

Implicación más importante de la teoría: aquello de lo que no somos conscientes no existe. Esta conclusión otorga a la conciencia una cualidad casi divina: seas el elemento del cosmos que seas -concreto, abstracto, atómico o planetario- sólo existirás si eres percibido por una conciencia, ya sea la tuya o la de otro ente. Un universo sin conciencias es, literalmente, la nada. Podríamos situar el inicio del mismo, por lo tanto, cuando, por vez primera, un ser fue consciente de su presencia. Quizá un homo hábilis que contemplaba el cielo africano una noche sin luna de hace más de dos millones de años. Sí, los astros estaban ahí antes de que el homínido alzase la mirada, pero, desde el punto de vista subjetivo de este antepasado -y único, en el sentido de que todavía no se han descubierto más perspectivas conscientes que la de la raza humana- el sol y el resto de planetas no existían.

Pero, ¿no es pretencioso afirmar que la conciencia humana es la que inyectó al universo la propiedad de existir? No lo creo. Disponer de conciencia no nos hace grandes, al contrario: su capacidad es limitada, por lo tanto, nunca percibimos la realidad en toda su extensión, la realidad se define en función de lo que nuestra conciencia abarca. La conciencia es, además, una cárcel.

2. Consecuencias prácticas y discutibles de lo anterior

  1. Los animales no pueden ser felices. Al no ser conscientes de la felicidad, ésta no existe.
  2. Los animales no sufren. Al no ser conscientes del dolor, éste no existe.
  3. Si un árbol cae en el bosque y nadie se entera, es como si no hubiera caído.
  4. La infidelidad no comunicada es como si no se hubiera producido.
  5. La inconsciencia de millones de alegrías, nos hace indiferentes a ellas.
  6. No nos importan multitud de desgracias, ya que no ocupan un lugar en nuestra conciencia.
  7. La distancia emocional y la existencia guardan una relación inversamente proporcional. Cuanto más lejos se siente a alguien, menos existe.

3. Morir

Es, quizá, el acontecimiento de mayor importancia al que debe enfrentarse el ser humano en la sociedad del bienestar actual, tan alejada de la muerte que aliena a los individuos, despojándoles de una parte de su esencia.

“La muerte (o su alusión) hace preciosos y patéticos a los hombres. Éstos conmueven por su condición de fantasmas; cada acto que ejecutan puede ser el último; no hay rostro que no esté por desdibujar como el rostro de un sueño. Todo, entre los mortales, tiene el valor de lo irrecuperable y de lo azaroso”

Así es, la muerte define la vida tal como la conocemos y es la responsable de que todo sea irrepetible y excitantemente único. No os emocionéis, morir sigue siendo una espeluznante y terrible putada. Aunque estad tranquilos; como decía antes, la sociedad actual, en general, enfrenta la muerte ignorándola o rezando. Por eso, olvidamos el carácter exquisito y efímero de cada segundo que pasa. Si no tememos morir, es más fácil tirar nuestra existencia a la basura.

Definámosla mejor. Expirar no es dejar de existir (como hemos visto existir o no es lo de menos), es perder la conciencia. Al no tenerla, no somos conscientes de nada y, aquí viene el quid de la cuestión, ni si quiera somos conscientes de que no somos conscientes, lo que es, por cierto, un alivio descomunal. ¿Cómo es no ser consciente de que no eres consciente? Podemos hacernos a la idea con dos experimentos mentales:

1. Dormir es lo más parecido a la muerte que experimentamos en vida, ya que durante el sueño no somos conscientes. Si nos preguntáramos qué sentíamos, pensábamos o sucedía a nuestro alrededor hoy a las 4:30 a.m., seríamos incapaces de responder: la conciencia estaba desenchufada.

2. ¿Qué sucedía un año antes de tu nacimiento? ¿Te fastidiaba no vivir?

4. No morir

Borges define perfectamente qué ocurriría si fuéramos inmortales, teniendo en cuenta la naturaleza consciente y débil del ser humano.

[...] sabía que en un plazo infinito le ocurren a todo hombre todas las cosas. Por sus pasadas o futuras virtudes, todo hombre es acreedor a toda bondad, pero también a toda traición, por sus infamias del pasado o del porvenir. Así como en los juegos de azar las cifras pares y las cifras impares tienden al equilibrio, así también se corrigen el ingenio y la estolidez [...] Encarados así, todos nuestros actos son justos, pero también son indiferentes. No hay méritos morales o intelectuales. Homero compuso la Odisea; postulado un plazo infinito, con infinitas circunstancias y cambios, lo imposible es no componer, si quiera una vez, la Odisea. Nadie es alguien, un solo hombre inmortal es todos los hombres. Como Cornelio Agrippa, soy dios, soy héroe, soy filósofo, soy demonio y soy mundo, lo cual es una fatigosa manera de decir que no soy.

Continuará

Archivado en Opinión y Psicología.

Estrategias (miserables) de gestión de recursos humanos

Uno de los defectos que acompañan al ser humano desde el inicio de su existencia es tropezar varias veces con la misma piedra, causado, quizá, por nuestra inseparable manía de olvidar. Pero lo preocupante no es que una persona caiga y olvide, caiga y olvide -al fin y al cabo, sólo se hace daño a sí misma- sino que, como grupo, no seamos capaces de avanzar y dejar de cometer los mismos errores, condenando así a las siguientes generaciones a sufrir nuestra torpeza. Charles Chaplin, en 1936, ya censuró la filosofía inhumana del sistema de producción empresarial y 73 años después sigue ocurriendo lo mismo en multitud de compañías, sustituyendo las monstruosas máquinas por elegantes ordenadores y las toscas palancas de hierro por flamantes ratones ópticos. La filosofía de este tipo de empresas se basa en una idea muy simple: controlar al empleado a través de sus sentimientos y necesidades para que produzca al máximo. Por cortesía de Abraham Harold Maslow (1908-1970), psicólogo estadounidense, las necesidades del individuo:

maslow

Según Maslow, existen cinco niveles de necesidades que, como veis, representa gráficamente en una pirámide. Las reglas del juego: para sentir el impulso de querer alcanzar un nivel superior, tiene que estar cubierto el inferior. Por ejemplo, si una persona no ha dormido en tres días, deseará con todas sus fuerzas encontrar un sitio para descansar, antes que encontrarse con sus amigos y apreciar que forma parte de un grupo. Una vez satisfecha la necesidad de dormir, su cuerpo estará listo para anhelar lo que ofrecen los niveles superiores.

Lo aplicamos al curro. La mayoría de los mortales trabajamos para cubrir las necesidades de los dos primeros niveles. Habitualmente, conseguimos el quesito de las categorías superiores fuera del ámbito laboral: familia, amigos, pareja, proyectos personales, etc. Y lo logramos a cambio de lo mismo que ofrecemos, afecto y estima. Esto nos permite, en ocasiones, tener los cinco quesitos, llegar al vértice de la pirámide, contestar a todas las preguntas y sentirnos completamente realizados.

El miserable maquiavelismo empresarial entra en escena. Algunas compañías descubrieron que, además de pagar con dinero, podían pagar con sentimientos. Y no unos cualquiera, tenían la posibilidad de hacer negocio con las sensaciones más codiciadas, las únicas que te transportan directamente a la autorrealización. Resultado: la gente pica, pero, en lugar de autorrealización, sólo encuentra infelicidad y, sus emociones, embargadas de por vida.

Acabo de describir la estrategia que siguen de este tipo de empresas. Los métodos empleados, que incluyen técnicas de modificación de conducta o condicionamiento al más puro estilo La Naranja Mecánica, son más ruines aun. Os cuento los mejores, seguro que os suenan.

Galletitas

Si has hecho algo bien, te mereces una galletita por parte de tus superiores. En forma de sonidos articulados sería algo como: muy buen trabajo (equivalencia en dinero: 30€).

Autogalletitas

En este caso, lo de muy buen trabajo te lo dices tú a ti mismo. Son las más peligrosas. La empresa ya no necesita recompensarte para reforzar tus conductas dirigidas a producir, lo haces tú. Estar enganchado a las autogalletitas es uno de los ingredientes esenciales para cocinar una adicción al trabajo de chuparse los dedos.

Eso no se hace

Si has hecho algo mal, los amos te darán un toque de atención que corrija tu conducta y no te convierta en una oveja descarriada. Tienes suerte de que el ser humano sea tan simple porque, cual rata, a partir de ese momento tu cerebro intentará evitar la conducta que ha generado el castigo.

Galletitas de mentira

Cuando un toque de atención te deja el contador de autoestima casi a cero y es percibido por los supervisores, éstos, temiendo que dejes de producir a causa del bajón, te obsequiarán con una galletita de mentira. Por ejemplo, grapas un par de hojas y alguien te dice: ¡Excelente trabajo! (equivalencia en dinero: 5€).

La habitación del pánico

Es una técnica de intimidación que consiste en llevar al roedor a una sala de reuniones, junto con sus amos, los cuales le someten a la presión necesaria para provocar la reacción que buscan.

¡Mira Toby, una tarea en la que usar tu inteligencia!

El hueso es francamente atractivo. Por fin alguien ha sabido ver lo listo que eres y te ofrece una labor que se ajusta a tus capacidades intelectuales. Qué mejor forma de ponerte a prueba a ti mismo, salir victorioso y ganar en autoestima el equivalente a 500€. Así, en vez de 900, parece que ganas 1.400.

La ilusión de perfección

Algo tan evidente como que nadie es infalible no evita que, en el curro, pretendamos aparentar ser perfectos por medio del honorable truco de ocultar errores, aprendido, como no podía ser de otra forma, de nuestros jefes. Los pobres harían cualquier cosa por mantener intacta su autoridad y seguir repartirendo galletitas.

Momento Zen

Después de un tiempo sometido a las técnicas de modificación de conducta y condicionamiento, el moldeamiento empieza a surtir efecto. El trabajador se concibe a sí mismo como un aprendiz y a sus superiores como maestros. No puede estar más equivocado. Es como confundir al señor Miyagi con la señorita Rottenmayer, o a Obi-Wan Kenobi con Lola, o a Morfeo con Franco, o a… bueno, creo que lo habéis pillado: no son maestros, son domadores.

Gusto por la limpieza

Con el objetivo de que no nos salpique ni una gota de mierda procedente de algún problema que tenga un compañero nuestro con cualquier otro, debemos ir siempre a nuestra bola y preocuparnos, sólo, por nosotros mismos y nuestras relaciones, incluso si eso supone dejar los principios en el camino. ¡No intervención! ¡Es la solución!

Sueco Style

Fingir que nada de lo anterior sucede es un requisito imprescindible para seguir produciendo. El Sueco Style  consigue  formar un ejército de hipócritas que nunca permitirá detener la maquinaria empresarial.

¿Cuáles son las consecuencias de todas estas técnicas, conductas y pensamientos? Muchas malas, una buena. Entre las malas, destaca el surgimiento de un Sistema de Valores de Pacotilla (SVP) que, al ser aceptado y respetado, provoca un espejismo de ética. Es, ni más ni menos, la Ética Light. Además, como las personas tenemos piernas y boca, es sencillo que el SVP se contagie a otras empresas o al resto de la sociedad y, como resultado, se lie parda.

Ahora voy a explicar la consecuencia buena -la idea más importante de todo este rollo que acabo de soltar- y termino.

El entrenamiento dirigido a producir, a pesar de socavar la personalidad del individuo, cumple su objetivo, es decir, se desarrollan nuevas habilidades, se adquieren conocimientos y se interiorizan métodos. Estas capacidades hay que aprovecharlas para cambiar el sistema desde dentro. ¿Sabéis cómo producir? Producid lo que vosotros queráis. Utilizad la forma, destruid el contenido.

Como diría Obi-Wan, que la fuerza os acompañe.

Enseñar sin palabras

100_1389Ya han pasado cinco meses desde que retomé mi actividad de profe particular. Esta vez, dando clases de técnicas de estudio, inglés y asignaturas de humanidades a alumnos de primaria y secundaria, algunos de ellos con dificultades específicas de aprendizaje como dislexia o hiperactividad. Ayer, gracias a esas experiencias y a Irene Ranz, presidenta de la Fundación Aprender, tuve la oportunidad de participar en las Primeras Jornadas sobre Dislexia Ayúdales a aprender, organizadas por la Asociación Dislexia sin Barreras, con la colaboración de la Fundación Aprender y la Federación Española de Dislexia. Mi charla, titulada Enseñar sin palabras, pretendía alcanzar dos objetivos: primero, mostrar a los asistentes (profesores, estudiantes de pedagogía y padres de chicos disléxicos) algunas de las técnicas de estudio que se pueden aplicar en una clase particular con un alumno disléxico y, segundo, practicarlas.

 

Al final de este texto encontraréis la presentación junto con mis explicaciones. Por cierto, en el video aparece la foto de una bombilla reutilizada como macetita de cristal que hizo automatics. La idea la sacó de Basurama.100_1387

 

En las jornadas también participaron Irene Ranz, presidenta de la Fundación Aprender y Licenciada en Ciencias Químicas, con sus charlas Cuando bailan las letras y Mejorando el cableado cerebral; José Andrés Lloret, orientador y profesor de matemáticas, con Matemáticas para todos; y Alfonso Callejas, Licenciado en Pedagogía, maestro, profesor y presidente de Dislexia sin barreras, con Pautas de atención en clase. Adaptaciones currículares y nuevas tecnologías.

 

Si queréis ver el resto de fotos, están en este álbum.

 

 

 

¿Cuántas personas conoces?

Dooplan me tiene ocupado. Unas 1.000 neuronas están llevando el tema. Es una gran  inversión, espero que merezca la pena. El último pensamiento que recibí de ellas me llegó en forma de pregunta: ¿a cuántas personas conozco? Entendí su curiosidad, ya que en los últimos días he contactado con mucha gente pidiendo apoyo para mi candidatura. Pero quise plantear la cuestión en general: ¿a cuántas personas, de media, conoce un individuo? Luego reflexioné: ¿no hice yo la carrera de Psicología? Y acto seguido: ¿no tuve una asignatura llamada Psicología Social y de la Personalidad? ¡Joder! ¡Sí!

Página 435 del libro Personalidad: Aspectos cognitivos y sociales de María Dolores Avia y María Luisa Sánchez Bernardos. El capítulo se titula Psicología Social de la reputación. Resumo: Emler y Grady realizaron un estudio en 1986 con el que pretendían averiguar el número de contactos sociales que mantiene una persona durante siete días. Definieron contacto social como cualquier encuentro que diera lugar a una conversación que fuera más allá del mero intercambio de comentarios educados o formales. Para llevar a cabo la investigación, solicitaron a un grupo de estudiantes registrar en un cuaderno todos los contactos sociales que realizarían en una semana. Esta tabla resume los resultados (está así, como vieja y sucia, para darle un toque romántico y aventurero):

Resultados
Si nos fijamos en la segunda medida, número total de personas diferentes encontradas, está en torno a 50, tanto para hombres como para mujeres. La desviación típica es de unos 25 puntos (esto os lo digo yo, no viene en la tabla), es decir, hay quien se encontró con 25 personas diferentes y hay quien tropezó con 75.

Mi teoría: aunque hayan pasado 26 años desde que se realizó el estudio, es muy probable que estas cifras tengan aún cierta validez. Que sí, que ahora está Internet y existen las redes sociales virtuales, pero el mundo real sigue siendo físico. Internet proporciona la posibilidad de contactar, no obliga, y la capacidad de procesamiento de la información del ser humano es limitada, lo que también afecta a las relaciones personales. Así que, por muchos amigos virtuales con los que contemos, es materialmente imposible -no hay neuronas suficientes- llevar un contacto continuo con todos ellos. De media, tendremos unas 50 personas cercanas y 6 amigos íntimos.

¡Ya tenéis excusa! Perdona tío, no te pude llamar, ya sabes, la capacidad de procesamiento…

Dooplan = Juan Carlos

Dooplan = Juan Carlos. Dooplan = Juan Carlos.  Dooplan = Juan Carlos.  Con cuatro veces es suficiente. En este post, permitidme llevaros a un mundo en el que Dooplan = Juan Carlos y así dejamos de hacerles publicidad por la cara (de buen rollo, que quiero que me contraten).

Como sabéis, Juan Carlos está buscando un “juerguista” para pagarle un sueldo de 1.000 euros al mes, uno para Madrid y otro para Barcelona. El Equipo de Juan Carlos publicó la oferta en Infojobs, colgó este anuncio en Youtube y envió un mail a todos los candidatos que nos informaba del inicio del proceso de selección. Expliqué por qué debían elegirme a mí y después mandé mails a todos mis amigos y conocidos para que me apoyasen dejando comentarios en mi candidatura. Además grabé un video, “Apadrina un Héctor”, como Juan Carlos recomendaba.

Lo más curioso de la selección: el foro de candidatos. En principio era un estrado individual para convencer a Juan Carlos de lo bueno que eres pero, poco a poco, se transformó en un foro real. Los candidatos podíamos comunicarnos entre nosotros y creo que a todos nos surgieron las mismas dudas: ¿hablo con el resto de candidatos? ¿Paso de ellos? ¿Señalo sus defectos? ¿Qué cojones está buscando realmente Juan Carlos?. La situación se ha convertido en un auténtico método Gronholm virtual y cada uno tira sus dardos hacia donde cree que está la diana. Como en el mundo físico, las personas se dan a conocer y mi simpleza me obliga a etiquetarlas, en los primeros puestos del ranking de candidatos: Coco, “el que se despereza”; Esther Al-Althama, “la fiestera que escribe un comentario a las 7:54 a.m.”; Mari Trini, “la que no para de escribir comentarios, rozando la pesadez”; Ricardo Mena Muñoz, “el de la foto de Bud Spencer” y kls Beats, “con el que intercambié un voto porque él es de Barcelona”.

El viernes recibimos un correo de Juan Carlos cuyo asunto decía: Gracias por ser como sois. Esto empieza a parecer Operación Triunfo. Como me cojan, lloro. De momento voy el 4º de Madrid en el ranking de candidatos (clasificación por número de comentarios) y en dos semanas se sabrá quién es el ganador. Jugaré mis cartas, tiraré mis dardos -a la diana, espero- y ya os contaré. Por cierto, no olvidéis: Apadrina un Héctor.

Ética Light

¡Atención!, ha surgido un nuevo producto de la impredectible y peligrosa probeta social. Un fenómeno que influirá en el pensamiento y en la conducta de gran parte de la población occidental en los próximos años. Sí amigos, es la Ética Light.

¿Estás cansado de tener que ajustarte a las estrictas normas morales? Quién no. Ciertamente, supone una inversión de energía que pocas veces aporta algún beneficio y en escasas ocasiones ofrece resultados palpables. ¡Pásate a la Ética Light!

¿Tú estilo de vida es tan predecible y aburrido que no tienes que preocuparte por distinguir el bien del mal? ¿Tienes guardados tus valores en el mismo armario que el traje para las bodas? Ética Light es lo tuyo.

Si incorporas Ética Light a tu vida, notarás la diferencia:

Por fin asumirás que eres exactamente igual que los demás y que todos pensamos de la misma forma: lo que tú quieres es lo que quiere tu vecino. Deja volar tus prejuicios y disfruta del momento.

No tendrás que adquirir un compromiso real con tu trabajo y, si eres empresario, tampoco deberás preocuparte por tus empleados. Símplemente, fingid buenas relaciones y poned 2€ para patatas fritas cuando alguien se marche de la compañía. ¿Alguien da más?

Todos tus amigos van a su bola así que, ¿a qué esperas para ir tú a la tuya?

Nada cambia. Podrás ahorrar las energías que utilizas para evolucionar y emplearlas en algo más productivo como seguir siendo igual.

No tendrás que cuidar las relaciones personales, ¡se mantienen solas!

No te verás obligado a emprender proyectos personales que no vayan acompañados de un salario fijo a fin de mes. ¿De dónde sacarías la motivación?

Yo ya he probado Ética Light y me gusta. ¿Te atreves?

Antes
Antes de probar Ética Light

Después
Después de probar Ética Light

¿Ya?

¡Dios!, qué chute de interacción en red distribuida. Esto es mejor que cualquier droga.

Una topología de red distribuida es la que forman los blogs independientes, completamente diferente a la topología de red de Facebook o cualquier otro sistema centralizado. Tipos de red diferentes implican flujos y puntos de control de la información distintos. Por lo tanto, y además de muchas otras razones, no es lo mismo escribir en un blog que tener un perfil en Facebook (respondiendo a algunos de vuestros comentarios). Sobre este asunto es posible seguir profundizando y si queréis, hacedlo en el blog de David de Ugarte, un experto en la materia y autor de, entre otros libros, El poder de las redes.

Pero sigamos con los temas que han surgido de vuestros comentarios:

¿La crítica es a las personas o a la plataforma Facebook? No critico ni a las personas -que bastante tienen ya con lo suyo- ni a Facebook, ya que no acostumbro a meterme con entes no divinos. Lo que no me gusta es lo que surge de la interacción del grupo, responsabilidad únicamente del grupo, no de los individuos. Como decía la psicología de la Gestalt, el todo es más que la suma de las partes.

Criticar lo guay es guay. Algunos comentarios iban en esta línea, Aitor escribía:

No te me vayas a ofender, pero criticar los “sitios de moda” es una moda.

…Criticarlo para dar una imagen mucho más ‘cool’ y minimalista, lo que representa un onanismo pseudo-espiritual que te cagas amén de querer demostrar lo “diferente” que soy”

El problema de este argumento es que yo te podría decir a ti que tú también quieres demostrar lo diferente que eres criticando a los que critican las modas y entonces tú me dirías a mí que quiero demostrar lo diferente que soy criticando a los que critican a los que critican las modas, y claro, no es plan de desperdiciar nuestras vidas con este bucle infinito. Conclusión: centrémonos en el tema principal y dejemos de buscarle los tres pies al gato. No obstante, estoy de acuerdo con otras cosas que apuntabas en tu comentario.

Subestimando el poder de la presión social. En Menéame, el señor o señora Cuarenta y Ocho reflexionaba:

Si el que ha escrito este blog tiene este problema de que es guay y por no quedar mal acepta a todo el mundo es su problema, yo tengo facebook y solo agrego a quien yo quiero y si tengo que ignorar una petición la ignoro. Me compadezco de este pobre hombre que es tan guay.

El efecto de conformidad dentro de un grupo fue demostrado por Solomon Ash hace más de medio siglo en el ámbito de la Psicología Social. Te sorprendería descubrir de lo que somos capaces. También te recomiendo este artículo de Versvs Blog sobre el panóptico, la cárcel perfecta ideada por el filósofo Jermy Bentham.

Discusión sobre técnicas de ligoteo. Treinta y Treinta y Cuatro derivando a lo que realmente importa en esta vida (no es irónico):

- Sobre su apreciación en cuanto a las aplicaciones del tipo “No se quién se ha hecho amigo de Fraguel Rock”, nos dice que es insulso y penoso. En fin, esto existe desde que existen las camisetas, amigo, desde que alguien puso un Mazinger Z en una camiseta o un dibujito de Astérix, y no me parece insulso ni penoso (y da pie a muchas conversaciones interesantes, ligoteos incluidos).

- Si usas “blacklodge es fan de Fragel Rock” para ligoteo , háztelo mirar, hay otros medios que conservan tu dignidad.

Si lo que pone en el blog te duele, y no eres accionista de Facebook, es porque dice verdades como puños y deja al aire algunas verguenzas que sufren en mayor o menor medida todos los usuarios de Facebook, independientemente de si usan camisetas de Asterix o ligan con los fraguels

Metarreferencia Cool.

- No creo que tenga que hacerme mirar nada. Si te parece que una persona pierde su dignidad por ligar con otra iniciando una conversación sobre cosas que les gustaban a los dos en su infancia, sal un poquitín más.

Y no es que me duela lo que pone en el blog (y no, no tengo acciones de Facebook), es que pienso que el autor de dicho texto exagera mucho.

Mantener el contacto con gente que está lejos. Ocho apuntaba:

Yo no veo mal la existencia de estas redes sociales. Sirve para mantener contacto con amigos que se encuentran lejos, o para encontrar a viejas amistades que hace tiempo que no vemos. Una vez encontrados, por supuesto que es mejor ir al Bar Manolo a tomarse un café, pero para intercambiar fotos, citarse con algún colega y saber cómo le va la vida a un excompañero de colegio que vive en Bulgaria es un invento genial.

Sí, para eso no está mal. Aunque no elimina las consecuencias negativas surgidas de la interacción.

El juego de los cool-absurdos. Yo empecé con Chris Martin viendo Casablanca en un Macbook mientras cena sushi en un ático de Berlín. Rodrigo, perdón, El Extremeño (ya te veo con el traje de luces) siguió con Bjork haciéndose las ingles Brasileñas con un IPod nano mientras retransmite desde Sudafrica via Webcam el concierto vegetariano “Adopta un conejo y salva tu alma”. ¿Alguien da más?

Un lema para un movimiento. Rafel, voy pintando las pancartas: ¡Más personas! ¡Menos perfiles!

Quiero que me devuelvan mi antiguo eje de ordenadas. Mirad el estropicio que me habéis hecho. ¡¿Qué pasará cuando vuelva a mis habituales 20 visitas?!

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Links interesantes

¿Redes sociales o redes de control social? (gracias a Chus)

La verdad de Facebook (gracias a Uno)

Friendface de IT Crowd (gracias a Sesenta y Siete)

Pillados gracias a Facebook (gracias a Yayo)

Quién está detrás de Facebook (KillerPollito)

Fakebook

Siempre han existido movimientos que han sido considerados modelos a seguir por ser supuestos marcadores de tendencia cuando en realidad sólo son una gran fachada que oculta la nada que se esconde detrás. Facebook es un ejemplo perfecto de este tipo de fenómenos sociales.  Su imagen es muy atractiva: está relacionado con las nuevas tecnologías e Internet y la mayoría de los usuarios son gente joven. Además, su creador, el estadounidense Mark Zuckerberg, tiene 24 años (esto empieza a apestar a juventud y futuro). En resumen, se podría decir que Facebook es cool pero, una vez superada esta fachada de modernidad, lo único que encontramos es una herramienta que se aprovecha de las debilidades que tenemos como individuos y hace evidente a la vez que ridícula la dinámica de la interacción social, habitualmente implícita y sutil.

¿Y qué debilidades tenemos? La primera es que el ser humano necesita sentirse parte de un grupo y a la vez mantener su individualidad. Facebook nos proporciona las dos cosas: es posible crear un perfil personal para poder demostrar lo originales que somos y también podemos contactar con otras personas, creando así una red social a través de Internet y sintiéndonos parte de algo que es casi tan guay como Chris Martin viendo Casablanca en un Macbook mientras cena sushi en un ático de Berlín. Hasta aquí todo bien, ahora vienen los problemas.

El más importante es la falta de privacidad. Facebook, por defecto, expone toda la información y, aunque existan opciones de control no nos engañemos, configurarlas es un coñazo. También es mentira que tú decides a quien añadir ya que, como somos guays y estamos en una red guay, acabaremos aceptando a todo aquel que nos lo pida, simplemente por no quedar mal. Incluso incluiremos a nuestro jefe. Total: que el derecho de privacidad queda supeditado al efecto de la presión social.

Y ante esto, ¿qué hacemos? La defensa de la indiferencia: no me importa quien pueda ver mi perfil de Facebook porque me da igual lo que piensen de mi. Claro, el problema no es lo que piensen de ti, sino lo que sepan de ti. Y no me vengáis con que os da igual lo que la gente sepa de vosotros porque no me lo trago. De aquí pasamos a la siguiente consecuencia negativa: todo el mundo sabe que en Facebook está expuesto, no sólo por la información que uno mismo proporciona, también por la que proporcionan otras personas. Y ante esto, una nueva defensa: ajustarse a la norma, mantener la imagen, ser superficial. Tres fenómenos que quedan perfectamente reflejados en el lenguaje utilizado: el tono, exageradamente simpático; la forma, recargada con exclamaciones, guapas, guapos y cañas; el fondo, inexistente; y la originalidad, donde Cristo perdió la gorra.

Otra prueba de esta falta de originalidad es la que pone de relieve la opción para hacerte fan de distintos personajes, cosas, etc. Es como ponerte una chapita (Héctor se ha hecho fan de Fraguel Rock). Chapitas que dan muestra de cómo somos, es decir, definimos nuestra personalidad con elementos externos ya creados a los que se asocia una serie de características y que por extensión nos atribuimos a nosotros. Penoso.

En resumen, Facebook no crea nada nuevo porque la gente que hay en Facebook no crea nada nuevo. El contenido de esta red es una versión de la mejor cara de la vida privada de la gente, una información completamente sesgada hacia lo positivo, irreal e insulsa. ¡Viva Facebook!

Héctor se ha hecho amigo de Bin Laden